04/01/2017

Tucumán

REQUERIMIENTO DEL FISCAL

Esperan que el caso de Joaquín Toledo sea elevado a juicio oral

El abogado Joaquín Toledo fue atropellado por Raúl Alvarez el 1º de noviembre de 2015 en avenida Alem y 24 de Septiembre. Los ocho elementos que acorralan al imputado. Esperan la decisión del juez Víctor Pérez.
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En la madrugada lluviosa del domingo 1º de noviembre de 2015, Joaquín Toledo venía caminando con un amigo, y al llegar a la esquina de avenida Alem y 24 de Septiembre el conductor de un auto Volkswagen Bora lo atropelló causándole la muerte en el acto. Según el expediente judicial, el conductor venía con excesiva velocidad y en estado de ebriedad.

La muerte del joven abogado de 28 años causó una gran conmoción en la sociedad, principalmente en el ámbito de los letrados, donde era muy conocido y comenzaba a crecer en sus primeros años como profesional. Trabajaba en un estudio jurídico, junto a un grupo de abogados y a su hermano mayor, Jorge Toledo. “Joaquín se había recibido hace tres años de abogado y estaba en su mejor momento profesional”, expresó Jorge en una entrevista con DocumentoTV.com en ese estudio jurídico que compartían ambos.

Hablar de Joaquín en el estudio es como si fuera alguien de la familia. Su amigo y compañero de trabajo es el abogado querellante en la causa, Matías Brito. Es de su misma edad.  Tampoco puede evitar quebrarse en un momento cuando le toca hablar de los avances de la investigación que está en manos del fiscal de la IV Nominación, Diego López Avila.

“No hay ninguna duda que los límites de velocidad estaban excedidos y que venía en estado de ebriedad”, advirtió Brito respecto al imputado Raúl Alvarez (35 años),  el conductor que atropelló y mató a Joaquín. Está acusado por el delito de homicidio simple con dolo eventual y cumplía prisión preventiva en el penal de Villa Urquiza pero hace unos meses recuperó la libertad. “Ya está en libertad,  pero conserva limitaciones establecidas por el Juzgado. No puede salir de la provincia, por ejemplo”, acotó el abogado querellante.

Los ocho elementos que complican al conductor

“Velocidad, alcohol en sangre, semáforo en rojo, tenía carnet profesional (era chofer de una empresa de micros de larga distancia), en el vehículo había dos personas y según una filmación periodística, se observan vasos de bebidas alcohólicas por cada ocupante; eso implica distracción.  Además, nos acercamos a una encrucijada: la esquina de Alem y Mate de Luna es zona de salida de boliches. Todos estos elementos hacen que estemos convencidos de que no fue un simple accidente de tránsito. Tampoco hubo conducción precautoria –que establece la Ley Nacional de Tránsito- , ya que esa madrugada llovía mucho, es decir, que hasta las condiciones climáticas hacían necesario que el conductor deba ir a una velocidad menor. Otro elemento de la querella es que el conductor tiene antecedentes por contravenciones policiales, por conducir en estado de ebriedad. Con esta información, uno se da cuenta que aun pudiendo evitar la muerte, no se quiso evitarla”, puntualizó Brito. Luego, fue más contundente: “en esas condiciones, tenés que frenar, si seguís es porque no te importó matar a alguien”.

En ese sentido, Brito alertó que “tiene que haber un entendimiento distinto por parte de los tribunales. El hecho de subirse a un auto, alcoholizado, y manejar a esa velocidad, es innegable que se va a producir este tipo de resultados; es obvio que termina con la muerte”.

El joven letrado espera que la muerte de Joaquín no sea en vano y comience a generar conciencia en la sociedad sobre estos hechos. “Hay una luz, porque ahora vemos que empezó a haber un criterio diferente en la Justicia y estos hechos ya no son meros accidentes de tránsito”, sostuvo.

 La decisión en manos del juez Pérez

Poco después de cumplirse el año de la muerte de Joaquín, el fiscal de la IV Nominación, Diego López Avila concretó el requerimiento de elevación a juicio de la causa ante el juez penal Víctor Pérez.

En consecuencia, la defensa del imputado Alvarez presentó su oposición y pedido de sobreseimiento al sostener que el pedido del fiscal carece de argumentos.

Ahora, se espera tras la feria judicial que el juez Pèrez resuelva si da lugar al pedido del fiscal o al planteo de la defensa.

En caso de que el magistrado dé luz verde al debate oral y público, que podría realizarse este año, el conductor Alvarez podría ser condenado con una pena de entre 8 y 25 años de prisión.

Joaquín no solo emprendía su profesión, sino una familia, cuando perdió la vida. Estaba junto a su pareja Valeria Reynoso, con quien tiene una hija de dos años.


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