16/06/2017

Judiciales

NUEVA CAUSA JUDICIAL

Investigan si se usó el pozo de la Casa Vieja para arrojar víctimas de la dictadura

Es una causa que inició la Justicia Federal de Tucumán a raíz del testimonio revelador del comandante Uturunco Juan Carlos Díaz a través del programa Documento y de un estudio de peritos del CAMIT.

“Es la casa donde vivían los que administraban el campo del terror en Arsenales”. De esta manera el perito Ruy Zurita define la llamada Casa Vieja, ubicada en el extenso predio de Arsenales y que ahora está bajo la lupa de la Justicia Federal. Se trata de uno de al menos tres nuevos enterramientos clandestinos que se sospecha se usaron durante la última dictadura militar para arrojar los cuerpos de cientos de víctimas detenidas torturadas y asesinadas.

En un programa de Documento emitido en marzo pasado, Juan Carlos Díaz, conocido como el comandante Uturunco, develó por primera vez que habría, además del Pozo de Vargas y las fosas comunes de Arsenales, otros enterramientos clandestinos de la última dictadura y que aún no fueron investigados por la Justicia. A raíz de este testimonio, el juez federal Daniel Bejas se comunicó con la producción de Documento y pidió la copia del programa con la entrevista exclusiva con el ex guerrillero, quien fue además el primero que descubrió la existencia del Pozo de Vargas.

Es así que en base a este testimonio revelador, el juez federal Daniel Bejas ordenó que se inicie una investigación sobre la existencia de nuevos lugares de enterramientos clandestinos y remitió el expediente al fiscal federal Pablo Camuña, quien confirmó a Documento que ya tomó declaración testimonial a Juan Carlos Díaz y que avanza en la investigación de al menos tres nuevas inhumaciones clandestinas parecidas al Pozo de Vargas.

Por su parte, Ruy Zurita, perito fundador del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT), confirmó a Documento que ya fue notificado sobre la instrucción de la nueva causa en la que se reactiva su estudio que presentó hace varios años en la Justicia Federal y en el que advierte la existencia de un pozo de agua alrededor de la Casa Vieja, ubicada en el predio de Arsenales, a unos 160 metros de la ruta nacional Nro 9. Este dato coincide con uno de los lugares señalados por el ex guerrillero Díaz.

“Cuando empezamos a trabajar en Arsenales en 2005, pudimos observar que había una dinámica de movimiento hacia el interior de ese espacio, y en ese marco había un sector donde estaba el campamento de las personas que se encargaban de la custodia de los detenidos en Arsenales,  los oficiales que hacían las torturas, o el análisis de la información que obtenían de esas torturas, los que administraban en realidad ese campo de terror. Ese espacio es el que se denominó Casa Vieja”, detalló Ruy Zurita.

“Por nuestros estudios pudimos determinar que podría haber un pozo o una serie de pozos asociados a una vivienda y lo presentamos hace seis años en la Justicia. Pero recién ahora en base a estos nuevos testimonios se instruye una causa para investigar qué pasa con estos pozos”, señaló el perito del CAMIT, quien no descartó que podría haber restos humanos en el interior de ese pozo.

“Cerca de mil personas pasaron por Arsenales y hasta ahora se encontraron cinco fosas comunes, donde se hallaron restos humanos con sólo doce personas identificadas. Por eso falta mucho por investigar en Arsenales, sobre todo teniendo en cuenta que es un campo que tiene 350 hectáreas y que estuvo controlado totalmente por los militares, por lo tanto  todo el espacio es sujeto a investigación”, concluyó el investigador.

Ruy Zurita también sostiene, al igual que el comandante Díaz, que habría varios enterramientos clandestinos que estarían ocultos en distintos puntos de la provincia y  de los que nadie se anima a hablar a 41 años del horror.

En el programa Documento, el ex guerrillero Díaz puntualizó los lugares bajo sospecha: dos pozos en el ex Arsenal Miguel de Azcuénaga: uno frente a la ruta nacional Nº9 y el otro en la parte trasera del predio militar; otro en el Barrio Oeste II y una fosa común en una localidad del sur de la provincia.

Uno de los problemas para avanzar en estas nuevas investigaciones, advierten los peritos y familiares, son los presupuestos insuficientes, que muchas veces no llegan para pagar los sueldos de los investigadores ni para proveer de los recursos necesarios para seguir con las excavaciones. 


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