22/02/2017

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ALARMANTE

Cada vez mueren más chicos por el paco y la construcción de un centro para adictos está frenada hace más de un año

Documento recorrió La Costanera y El Sifón, dos de los barrios marginales más afectados por el avance del paco. La obra del Cepla se inició en 2015 y aún no fue concluida, mientras se mueren por año al menos 100 chicos en el Gran San Miguel, según datos de referentes barriales.
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El avance del paco no da tregua: sigue matando a una generación de niños y jóvenes de los barrios marginales del Gran San Miguel de Tucumán, donde mueren al menos 100 chicos por año, según los datos de profesionales y referentes barriales.

Documento recorrió el barrio de La Costanera y constató una realidad indignante: el Centro de Prevención Local de Adicciones (Cepla), lejos de concluirse para asistir a los adictos al paco, está cayéndose a pedazos.

Se trata de una obra que fue anunciada con bombos y platillos en noviembre de 2014, durante el gobierno de José Alperovich, se inició en julio de 2015, avanzó hasta un 40%, pero hasta el día de hoy nunca se concretó.  

En octubre del año pasado, el gobernador Juan Manzur, acompañado por el titular del Sedronar, Roberto Moro, salió a anunciar que habían llegado los fondos nacionales para que se termine la obra hasta más tardar en enero de 2017. Sin embargo, dos meses después de ese anuncio, el secretario de Prevención y Asistencia de las Adicciones de Tucumán, Matías Tolosa, aseguró que esos fondos sólo alcanzaron para cancelar los certificados de obras previos, y requirió a Moro nuevas partidas en el marco de la última reunión del Consejo Federal de Drogas que se realizó en diciembre pasado en Buenos Aires.

Desde el interior de la obra (en destrucción), ubicada dentro de La Costanera, Emilio Mustafá, uno de los psicólogos del equipo terapéutico  que trabaja en los dispositivos barriales dependientes del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, lamentó en una entrevista con Documento que la obra no se haya concretado cuando es “urgente y necesaria” para ayudar a los niños y jóvenes a salir de la adicción.

El diagnóstico sobre el flagelo del paco trazado por Mustafá, desde La Costanera, y por Irma Monroy, desde El Sifón, es  alarmante. Mustafá estimó que por año mueren en promedio 15 jóvenes de entre 15 y 21 años en cada uno de los siete barrios marginales afectados por el paco dentro del Gran San Miguel de Tucumán. A esto se suma que el consumo se inicia a una edad cada vez más temprana: de los 15 bajó a los 10 años.

También precisaron que las causas de muerte más frecuentes son las peleas entre bandas, los ajustes de cuenta y los suicidios. Documento mostró los casos de Carlos Gallardo, un joven adicto de 20 años que apareció muerto debajo de un puente en El Sifón el 24 de enero pasado luego de una supuesta pelea con otros jóvenes, y de Horacio Zamorano, uno de los tantos adictos que deciden quitarse la vida a causa del paco.   

Pese que este flagelo sigue cobrándose la vida de una generación, hay luces de esperanza. Un joven de 30 años contó a Documento cómo pudo recuperarse y salir de la adicción y hoy siente que puede vislumbrar un futuro para su vida. 


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